“Zorra cambió nuestras vidas”: Nebulossa habla de Eurovision, synthpop y libertad

Entre sintetizadores, referencias cinematográficas y una conversación que navegó entre la nostalgia y el presente, Revista Kuadro habló con Nebulossa, el proyecto español que convirtió el concepto de Zorra en un manifiesto generacional y que hoy continúa explorando un universo donde el synthpop, la estética ochentera y la vulnerabilidad emocional conviven como luces de neón sobre una carretera infinita.

Con el impacto internacional que significó representar a España en Eurovision Song Contest, el dúo conformado por Mery Bas y Mark Dasousa se encuentra en una etapa donde el pasado no funciona como refugio, sino como combustible creativo. Hablamos sobre Virtuzorrismo, la evolución de su sonido, el peso cultural de los años 80 y la manera en que una canción puede cambiar por completo la vida de una banda.

Revista Kuadro: Antes que nada, gracias por este espacio. Para comenzar, me gustaría preguntarles algo muy importante: ¿quién es realmente Nebulossa? Porque detrás de toda la estética conceptual, el synthpop y el imaginario visual, parece existir una declaración emocional muy fuerte.

Nebulossa: Gracias a ustedes. Pues Nebulossa es un proyecto que nació desde la necesidad de expresarnos sin filtros. Siempre decimos que más allá de una estética retro o de un sonido concreto, lo que hacemos tiene mucho que ver con aceptar quiénes somos. Con nuestras contradicciones, nuestros errores, nuestra edad, nuestras cicatrices. Todo eso forma parte de la identidad de Nebulossa.

Y precisamente por eso nace el concepto de Virturorismo. Es una colección de aprendizajes personales. Una forma de convertir aquello que muchas veces se utiliza para señalarte o juzgarte en una virtud. Para nosotros, el “zorismo” es no tener miedo al fracaso, al qué dirán, al edadismo, a equivocarte o mostrar vulnerabilidad. Es simplemente ser tú mismo sin pedir permiso.

“Zorra” cambió nuestras vidas

Revista Kuadro: Justamente quería preguntarles sobre eso. Virturorismo suena casi como un manifiesto emocional. ¿En qué momento entendieron que ese concepto sería el eje del disco?

Nebulossa: Realmente todo comenzó con Zorra. Esa canción fue el detonante de muchísimas cosas. Se presentó a un programa que terminó llevándonos a representar a España en Eurovision, y todo eso hizo que naciera la idea de crear un álbum completo alrededor de esa energía.

El disco también funciona como un homenaje a esa canción porque, sinceramente, cambió nuestras vidas y también conectó con muchísima gente. Sentíamos que merecía tener un espacio importante dentro de un LP donde convivieran otras historias y otras emociones. Hay catorce canciones más, claro, pero Zorra abrió una puerta enorme para nosotros.

Entre Rick Astley, Joy Division y The Cure

Revista Kuadro: En el álbum existe un puente muy interesante entre nostalgia y vanguardia. ¿Qué elementos del pasado decidieron conservar y cuáles sintieron que debían romper completamente?

Nebulossa: Nosotros veníamos de un sonido mucho más alternativo y rockero. Pero en algún momento Mery sintió la necesidad de experimentar con sonidos más electrónicos. Y tiene mucho que ver con nuestras referencias personales y generacionales.

Mery: Yo crecí escuchando muchísima música de los 80. Pero no necesariamente la parte más comercial. Me gustaba mucho el synthpop, el new wave, los sonidos más alternativos. Cuando le propuse a Mark ir hacia esa dirección, él pensó que era una buena idea, aunque me dijo: “esto tienes que defenderlo tú”.

Mark: Mi caso era diferente. El primer disco que me compré cuando tenía 15 años fue uno de Rick Astley. Entonces mi visión de los 80 era otra. Para mí eran Madonna, Prince, toda esa radio enorme y súper producida de aquella época. Los productores Stock, Aitken & Waterman fueron gigantes. Pero también estaban grupos como The Cure, Depeche Mode, Human League, OMD, Alphaville, Joy Division o New Order. Al final, nuestra música termina siendo una mezcla de todas esas referencias.

“La nostalgia no puede convertirse en museo”

Revista Kuadro: Hoy muchos artistas utilizan referencias ochenteras, pero a veces se sienten únicamente como nostalgia reciclada. ¿Cómo evitan caer en la repetición?

Nebulossa: Creo que la clave está en las estructuras y en la producción. Nosotros entendemos que el consumo musical ha cambiado muchísimo. Antes una canción podía durar seis o siete minutos sin problema. Hoy la atención funciona de otra manera.

Entonces adaptamos nuestras canciones al presente. No significa renunciar a nuestra esencia, sino entender el contexto actual. Tal vez antes una introducción duraba minuto y medio; ahora el coro necesita aparecer antes porque la gente escucha distinto.

También usamos herramientas actuales en la producción. Vocal chops, filtros modernos, cortes vocales o recursos que en los años 80 simplemente no existían. Ahí es donde ocurre la mezcla entre pasado y presente.

Mery: Además, nuestras letras hablan del presente. No estamos escribiendo canciones sobre los años 80. Hablamos de nuestras experiencias actuales, de lo que vivimos nosotros y la gente que nos rodea. Eso también evita que se convierta en un homenaje vacío.

El regreso cultural de los 80

Revista Kuadro: Da la impresión de que vivimos otro gran regreso cultural de los años 80. Series, películas, moda, synths… todo volvió.

Nebulossa: Totalmente. Y tuvimos la suerte de lanzar el proyecto justo en medio de ese revival. Había artistas enormes retomando esos sonidos. Ahí estaba The Weeknd, Miley Cyrus explorando sintetizadores, muchísimas referencias visuales retrofuturistas.

Pero también creemos que la fórmula nunca desapareció realmente. En los 80 se hicieron canciones increíbles. Lo interesante es que el paso del tiempo cambia la percepción de las cosas. Lo que antes podía considerarse cursi, ahora se ve con cariño o incluso como algo kitsch.

Mark: Nuestro hijo escucha actualmente música que nosotros escuchábamos de jóvenes. Eso demuestra que la música termina siendo un vehículo emocional que atraviesa generaciones.

¿Virtuzorrismo es un punto de llegada o el inicio de algo más arriesgado?

Revista Kuadro: Viendo la evolución de Nebulossa, pareciera que este disco marca una transición importante. ¿Sienten que es un punto de llegada o el inicio de una etapa todavía más arriesgada?

Nebulossa: Buena pregunta. Creemos que es más bien un momento dentro del camino. Este disco nació de muchas coincidencias, de situaciones que nos llevaron exactamente hasta aquí. Pero no creemos quedarnos congelados en este sonido.

Cuando escuchamos nuestros primeros trabajos notamos muchísimo la diferencia. Había una nostalgia más marcada, una mirada mucho más dirigida al pasado. Ahora seguimos conservando nuestra esencia, pero el proyecto evolucionó de forma natural.

Y seguramente seguirá evolucionando. No sabemos exactamente hacia dónde iremos después, porque tampoco queremos planearlo todo. Estamos dejando que las cosas fluyan.

Cine, retrofuturismo y carreteras nocturnas

Revista Kuadro: Para cerrar, les voy a hacer una pregunta complicada. Si Virtuzorrismo fuera una película de los años 80, ¿qué película sería?

(Risas)

Nebulossa: Qué pregunta tan difícil…

Mery: Nos gusta muchísimo el cine, así que hay demasiadas referencias dando vueltas en nuestra cabeza ahora mismo.

Mark: Hubo películas que nos inspiraron visualmente. Por ejemplo Calles de Fuego, con esa estética retrofuturista tan extraña, casi steampunk, mezclando los años 50 con los 80. Esa película inspiró mucho la atmósfera de algunas canciones anteriores.

También somos muy fans de Blade Runner. Esa película nos encanta y definitivamente forma parte del imaginario visual de Nebulossa.

Mery: Justo ahora pensé en Flashdance. Tiene algo emocional y visual que conecta con nosotros.

Mark: Lo peor es que seguramente encontraremos la respuesta perfecta cuando termine la entrevista. Pero eso significa que fue una gran pregunta.

“México siempre nos recibe con el corazón abierto”

Antes de despedirse, Nebulossa dejó un mensaje especial para el público mexicano:

Nebulossa: Siempre es un placer volver a México. Es un país que recibe la música y el arte con una pasión impresionante. El público mexicano entiende muy bien lo que significa vivir intensamente la música y nosotros estamos muy felices de regresar.

Y sí, nos veremos nuevamente en junio.

Porque mientras existan sintetizadores encendidos, carreteras iluminadas por neón y canciones capaces de convertir las heridas en himnos, Nebulossa seguirá encontrando nuevas formas de bailar sobre el futuro.

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