El arte de seguir pedaleando: Triciclo Circus Band rumbo al Pabellón Oeste – Entrevista

Mientras la ciudad seguía su rutina, un pequeño espectáculo comenzaba a tomar forma entre las calles del Centro Histórico. No había camerinos, boletos ni grandes producciones. Había instrumentos, imaginación y un grupo de músicos decididos a convertir cualquier rincón en escenario. Así comenzó el viaje de Triciclo Circus Band.

Han pasado 17 años desde aquellos primeros días. En ese tiempo, la agrupación ha recorrido un camino que los llevó de tocar en la calle Madero a escenarios como el Vive Latino, el Teatro Metropólitan, festivales internacionales en Brasil, giras por Europa y Colombia, y ahora una nueva parada en una ruta que parece no detenerse: el próximo 5 de septiembre en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes.

Sin embargo, detrás de los conciertos llenos, las giras y las canciones que hoy forman parte de la vida de miles de seguidores, existe una historia mucho más humana. Una historia de amistades, diferencias, pérdidas, reconciliaciones, cansancio, crecimiento y una convicción que ha mantenido vivo al proyecto durante casi dos décadas.

En esta extensa charla para Revista Kuadro, los integrantes de Triciclo Circus Band abren la puerta de su historia y reflexionan sobre el pasado, el presente y el futuro de una de las bandas más queridas de la escena independiente mexicana.

Revista Kuadro: Han pasado de tocar en la calle Madero a presentarse en algunos de los escenarios más importantes del país e incluso del extranjero. Cuando voltean hacia atrás, ¿cómo ven hoy a Triciclo Circus Band?

César: Cuando uno lo piensa parece increíble. Nosotros comenzamos literalmente en la calle. Ese fue nuestro primer escenario y también nuestro primer contacto con la gente.

La banda comenzó con Alejandro y conmigo. Después se fueron sumando Óscar, Eric, Pedro, Gladys, Agustín, Pancho y Luisito. Durante mucho tiempo fuimos nueve integrantes estables.

Los primeros años fueron de mucha exploración. Tocábamos donde podíamos, en la calle, en pequeños foros, en eventos culturales. Poco a poco llegaron escenarios más importantes como el Zócalo, la Feria Internacional del Libro y varios espacios que para nosotros ya representaban algo enorme.

Después llegó el Vive Latino. Luego una invitación para participar en un encuentro internacional de artes escénicas en Brasil. Más tarde llegaron escenarios como el Metropólitan y colaboraciones con bandas que admirábamos.

Cuando comienzas tocando en la calle no imaginas realmente hasta dónde puede llegar el proyecto. Por eso cada escenario importante que apareció en el camino fue una sorpresa.

Revista Kuadro: Más allá de los escenarios, ¿cómo ha sido crecer juntos durante tantos años?

Óscar: Ha sido un proceso muy complejo porque cuando empezamos realmente no nos conocíamos tan bien.

Coincidíamos porque nos gustaba tocar y compartir música, pero conforme pasa el tiempo empiezas a descubrir quién es realmente la persona que está junto a ti.

Empiezan a surgir amistades más fuertes, afinidades, diferencias, formas distintas de ver la vida. Algunos se llevan mejor con ciertos integrantes, otros tienen puntos de vista completamente opuestos. Y eso es normal.

Lo interesante es que con los años aprendimos que una banda no solamente se sostiene por la música. También se sostiene por la capacidad de convivir.

La pandemia fue un momento muy importante para nosotros. Varios atravesamos situaciones difíciles. Algunos perdimos familiares. Otros tuvimos cambios importantes en nuestras vidas.

Todo eso nos obligó a replantear muchas cosas. Aprendimos a escucharnos más y a trabajar mejor como equipo.

Revista Kuadro: Una de las características de Triciclo Circus Band es que cada integrante parece venir de un universo musical distinto. ¿Cómo logran que todo funcione?

Pedro: Justamente porque venimos de lugares diferentes.

Hay integrantes que tocan salsa, otros participan en proyectos de rock, algunos hacen música para niños, otros escuchan cosas completamente distintas.

Si todos escucháramos exactamente lo mismo probablemente sonaríamos mucho más limitados.

Lo que sucede en Triciclo Circus Band es que cada integrante aporta una visión distinta a las canciones. Existe una idea principal, pero la interpretación de cada músico transforma el resultado final.

Eso es lo que hace que nuestro sonido sea tan peculiar.

No nos sentimos una banda de ska, ni de reggae, ni de música balcánica. Tenemos elementos de muchas cosas y eso nos permite mantenernos frescos después de tantos años.

Revista Kuadro: ¿Recuerdan algún momento específico en el que pensaron: “esto ya no es un juego”?

Agustín: Para mí fue el primer Metropólitan.

Hasta ese momento habíamos vivido muchas cosas importantes, pero cuando llegas a un escenario de ese tamaño entiendes la magnitud de lo que está ocurriendo.

No porque pienses que ya llegaste, porque yo sinceramente no creo que exista un punto de llegada, pero sí porque te das cuenta de que aquello que comenzó como una aventura ya está sucediendo en serio.

Gladys: Para mí no fue necesariamente un escenario.

Claro que tocar en lugares importantes emociona muchísimo, pero hubo algo que me impactó más: cuando la gente comenzó a reconocernos.

Cuando alguien se acerca y te dice que una canción lo acompañó en un momento difícil o que fue especialmente a verte porque sigue tu música, entiendes que ya existe una responsabilidad.

Ahí cambia la perspectiva.

César: Yo recuerdo varios momentos.

Uno muy especial fue nuestro primer aniversario como banda. Hicimos un evento donde todos participamos con diferentes números y propuestas escénicas.

Fue como nuestra primera graduación.

Pero si tengo que elegir un momento que me cambió completamente la cabeza, fue el viaje a Brasil.

Yo nunca había salido del país. Llegar a otro lugar del mundo gracias a la música fue un golpe de realidad muy fuerte.

Ahí entendí que lo que hacíamos podía trascender fronteras.

Alejandro: A mí me pasó cuando la gente comenzó a pagar un boleto para vernos.

Cuando estás en la calle la interacción es distinta.

Pero cuando alguien decide invertir tiempo y dinero para escuchar tus canciones, te das cuenta de que algo importante está ocurriendo.

Óscar: Yo recuerdo perfectamente cuando abrimos un concierto para Panteón Rococó en el Metropólitan.

Estaba junto a Luisito, viendo el escenario desde un costado.

En algún momento nos volteamos a ver y dijimos algo así como: “¿Cómo llegamos aquí?”

Porque crecimos escuchando a Panteón Rococó.

De repente ya compartíamos escenario con ellos.

Son momentos que quizá no dimensionas cuando ocurren, pero que años después cobran un significado enorme.

Revista Kuadro: También hay momentos difíciles. ¿Alguna vez pensaron seriamente en abandonar la banda?

Alejandro: Sí.

Y creo que sería raro encontrar una banda con tantos años de trayectoria donde eso no haya pasado.

Somos muchas personas. Tenemos formas distintas de pensar, de trabajar y de vivir.

Hubo momentos donde yo ya no me sentía parte de la banda.

Momentos donde sentí que ya no quería seguir.

Pero después entendí que el problema no era la música.

Era que necesitábamos reconstruir nuestra forma de relacionarnos.

Y eso hicimos.

Óscar: El desgaste es natural.

Convivimos muchísimo tiempo.

Compartimos escenarios, viajes, ensayos, problemas personales y alegrías.

Es imposible que no aparezcan conflictos.

Lo importante es entender que esos conflictos también forman parte del crecimiento.

Revista Kuadro: ¿Qué los ayudó a reencontrarse?

Gladys: La empatía.

Aprender a escuchar.

Aprender a no tomarse todo de manera personal.

Entender que el objetivo es el bienestar de la banda y no solamente el beneficio individual.

Seguimos siendo personas diferentes.

Seguimos teniendo desacuerdos.

Pero hoy sabemos resolverlos de otra manera.

Alejandro: También entendimos que ya no somos los mismos de hace 17 años.

Hemos cambiado.

Tenemos nuevas responsabilidades, nuevas prioridades y nuevas formas de entender la vida.

Aceptar eso fue fundamental.

Revista Kuadro: Hablemos de la actualidad. Vivimos una época donde la música parece consumirse cada vez más rápido. ¿Cómo enfrentan esa realidad?

Alejandro: Es complicado porque las canciones aparecen y desaparecen muy rápido.

Sin embargo, hemos tenido experiencias muy positivas.

Por ejemplo, lanzamos Que Yo No junto a Los Estrambóticos y terminó convirtiéndose en una de las canciones más escuchadas de nuestra historia.

Eso nos confirmó que todavía podemos seguir construyendo nuevas etapas y nuevas canciones que conecten con la gente.

Revista Kuadro: ¿Las colaboraciones son parte importante de esa estrategia?

Alejandro: Sí.

Porque permiten que públicos distintos se conozcan.

Los seguidores de otras bandas descubren nuestra música y nuestros seguidores descubren nuevos proyectos.

Es un intercambio muy valioso.

Revista Kuadro: ¿Sienten que representan una parte importante de la escena independiente mexicana?

Óscar: Nos gustaría pensarlo, pero eso realmente lo decide la gente.

Lo que sí sabemos es que tenemos una identidad propia.

La gente reconoce nuestro sonido.

Y cuando una canción deja de pertenecerte para convertirse en algo que la gente hace suyo, entonces ocurre algo especial.

Revista Kuadro: Se acerca una fecha importante en el Pabellón Este del Palacio de los Deportes. ¿Qué representa para ustedes?

Alejandro: Muchísimo.

Primero porque es un escenario nuevo para nosotros.

Y segundo porque llega en un momento donde estamos preparando nueva música.

Queremos que la gente conozca esta nueva etapa de Triciclo Circus Band.

Además es un lugar donde el público puede bailar, cantar, brincar y vivir el concierto de una manera mucho más libre.

Eso nos emociona muchísimo.

Revista Kuadro: Después de 17 años, ¿qué les gustaría decirle a quienes han acompañado este viaje?

Agustín: Gracias.

Gracias por escuchar las canciones, por comprar discos, por ir a los conciertos y por seguir creyendo en nosotros.

Sin la gente nada de esto existiría.

Alejandro: También estamos muy contentos porque acabamos de lanzar un vinilo de colección en color rojo con las canciones Que Yo No y Adiós Adiós.

Es una forma de celebrar este momento de la banda.

El viaje continúa

La historia de Triciclo Circus Band podría resumirse fácilmente en escenarios cada vez más grandes, giras internacionales o miles de reproducciones en plataformas digitales. Sin embargo, después de escuchar a sus integrantes queda claro que su verdadero logro ha sido otro: mantenerse juntos.

Diecisiete años después de comenzar entre las calles de Madero, la banda sigue funcionando como un organismo vivo, imperfecto, cambiante y profundamente humano.

Han sobrevivido al cansancio, a las diferencias, a las pérdidas y al paso del tiempo.

Y mientras preparan su llegada al Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, queda claro que la historia de Triciclo Circus Band sigue escribiéndose con la misma energía de aquellos días donde todo comenzó en una esquina del Centro Histórico, frente a un público improvisado que jamás imaginó que estaba presenciando el nacimiento de una de las bandas más singulares de la música independiente mexicana.

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